Gris-Gris, an online journal of literature, culture & the arts

Identity Theft

 by A.S.

I was born in San Vicente Coatlan in the state of Oaxaca
I remember weekends in the fields with my grandfather
Telling me stories of my ancestors

At 13 my parents brought me to the States
In search of the American Dream
I knew my life would change but not how much

In the fields I picked berries and grapes
Cutting green beans at 14
Making a living

I entered school but it wasn’t easy
I spoke only my mother tongue Zapoteco
So I learned about discrimination

Classmates sang the alphabet
When I couldn’t pronounce a word
They made fun of my skin color and stature

My own Mexican race
Discriminating against their indigenous brother
It shouldn’t be that way

I feel fortunate to have my own language
Inherited from my ancestors
That survived 500 years and conquest

I speak my language with pride
My people have a culture
With unique foods and clothes

We are diverse
But I look in the mirror and don’t recognize myself
It’s a dream I want to wake up from

Only yesterday I was different from who I am now
I don’t know how it happened
But I am not the same

I ask if the change is good or bad
I say both but I’m no longer the pride of my family
I’m like a boat in the ocean with no direction

Time passes and I continue in the same place
Sometimes I want to feel and not think
I think what I’m feeling is not what I was meant to feel

Society tells me who I should be
But that’s not compatible with how I feel
It is intense not to know who I am

Quién Soy
 
San Vicente Coatlan es el lugar donde yo nací. Un pueblito del estado de Oaxaca. De niño recuerdo que iba al campo los fines de semana con mi abuelito quien, en el camino, me contaba historias y leyendas de mis antepasados.
 A la edad de 13 años mis padres decidieron traerme con ellos aquí en los Estados Unidos en busca del sueño americano. Ya sabía que mi vida cambiaría pero no sabía en qué forma o cómo. Al llegar aquí en los Estado Unidos mi vida dio giro de 360 grados — cambió radicalmente en todos los sentidos. Llegué con la idea de trabajar en los campos agrícolas de California. Y así fue. Trabajé piscando mora, blueberry, fresa, uvas y también corté ejotes.
A la edad de 14, 15, 16 años había experimentado lo que es ganarse la vida.
Por un tiempo fue así. Pero después, mi vida tomó otro rumbo.
Entré a la escuela que no fue nada fácil. Hubo retos y obstáculos que enfrentar. Fue difícil para mí porque solo hablaba mi lengua materna que es el Zapoteco. Estaba muy limitado al español y hablaba mucho menos el inglés. De allí también supe lo que es la discriminación.
Cuando los compañeros te señalan como el raro o se burlan de ti por tu color de piel o por tu estatura o cuando te dicen analfabeto por no saber pronunciar bien una palabra en español. Me da tanta tristeza ver a mi propia gente Mexicana discriminando a nosotros, sus hermanos indígenas aunque yo sé que no debería ser así.
Hoy puedo decir que me siento muy afortunado de tener una lengua propia, una lengua que me heredaron mis abuelos, mis antepasados. Una lengua que ha sobrevivido por más de 500 años, de conquista y que hoy en día yo aun lo conservo y lo hablo con mucho orgullo. No solo una lengua… también tenemos cultura, gastronomías únicas y vestimentas que nos representan. Somos muy diversos.

En lo profundidad de mi corazón estoy obsesionado con saber realmente quien soy porque muchas veces me miro al espejo y no reconozco a la persona que veo. Parece solo un sueño al que yo espero con ansiedad de despertarme pronto. Parece que solo fue ayer que yo era un chavo tan distinto al que soy ahora. No sé cómo pasó ni cuándo. Lo cierto es que yo no soy el mismo. Me pregunto si he cambiado para bien o para mal. Pero yo digo que de los dos, lo único que sé es que ya no soy aquel muchachito que era el orgullo de la familia.

En las noches lo que me mantiene despierto es preguntarme a mí mismo quién soy? Cuál es mi propósito en este mundo? Porque estoy como un bote en el medio del mar sin rumbo. Pero el tiempo pasa y corre y yo sigo atascado en el mismo lugar. Una de las preguntas a la que hasta ahora aun no he hallado una respuesta es sobre mis sentimientos y es lo que me falta decir.

Hay veces que lo único que quiero es sentir y no pensar. Porque es algo muy intenso al no saber quién soy. Que la sociedad me dice que debo ser algo que no es compatible a lo que yo estoy sintiendo. Es muy confuso. Bueno, al menos creo que para mí lo es, cuando lo que yo estoy sintiendo no es lo que se supone que yo sienta o que debo de sentir según mi religión, la sociedad o según lo que mi familia espera de mi. Pero yo siempre digo que todo a su momento, uno decide hablar sobre nuestra naturaleza y de lo que uno está hecho cuándo estamos seguros de quiénes somos.